Últimos comentarios
Sin comentarios
Búsqueda de blogs

Diario de un gorro, capítulo 2: el cambio de turno visto desde la cabeza

Buenas otra vez, soy el gorro. Sí, el Henderson de cuadros vichy rosa del capítulo 1, el de las cintas con lazo. Ayer te prometí un cambio de turno visto desde la cabeza, y los gorros cumplimos, sobre todo cuando prometemos poco.

En resumen: El Henderson de cuadros vichy rosa cuenta un cambio de turno desde la cabeza: del relevo de las 15:00 al tendedero de su día libre, con humor y cariño.

Aviso de siempre: yo no sé de medicina, solo de tela. Lo que cuento es lo que se ve y se oye desde arriba, sin nombres ni detalles, porque un gorro es una tumba con cintas. Empezamos por la puerta del vestuario.

Viñeta de un gorro rosa de cuadros que entrega el turno de noche y dice que mañana le releva el de estrellitas

14:55 · Se abre la puerta del vestuario

Hoy mi persona entra de tarde. Me saca de la taquilla, donde el compi de estrellitas sigue en su percha mirando el techo, y se hace el lazo en dos segundos: ya le sale solo. Tiene su propio ritual de cinco minutos antes del turno, y yo soy el minuto tres.

En el pasillo nos cruzamos con los gorros que salen y con los que entran. Desde arriba, un relevo parece un jardín que cambia de flores: lunares, gatitos, estrellas, algún cuadro vichy... Cada gorro lleva a una persona debajo, pero de lejos lo primero que reconoces es el estampado.

15:00 · El relevo: lo que se cuenta y lo que se calla

Es lo más delicado de mi trabajo: quedarme quieto y escuchar. Se habla en voz baja, con orden y con respeto, y yo no entiendo ni la mitad. Tampoco la repetiría: un gorro no cuenta lo que oye. Y si en tu centro hay una forma concreta de hacer el relevo, manda el protocolo de tu centro.

Lo que sí puedo contarte es lo que no se dice con palabras. Quien se va deja escapar un suspiro con media sonrisa. Quien llega se pone un poco más recto. Y siempre, siempre, hay un "cualquier cosa, me dices" que vale más que mil papeles. De eso habla mejor el artículo sobre por qué el equipo lo es todo; yo solo lo veo desde la coronilla.

18:40 · Un café caliente (anótalo)

Hoy ha pasado algo histórico. Mi persona ha dejado el café en la mesa, ha dicho "ahora me lo tomo" y, contra toda ley física, se lo ha tomado. Caliente. De pie, con la espalda contra la pared del control, durante un minuto entero.

Lo he apuntado en el diario con mayúsculas. Ya sabes cómo va el café en las cosas que solo entiende quien hace guardias: lo normal es tomarlo frío, y esto pasa una vez por temporada, como los cometas. Nadie lo ha celebrado en voz alta, por si se gafaba. Yo me he quedado muy quieto, que un gorro también tiene sus supersticiones.

22:00 · Me toca entregar el turno a mí también

A las diez llegan los de la noche, con su termo grande y su bolsa de guardia hasta arriba. Mi persona hace su relevo y yo hago el mío, que es más sencillo: dejar de ser el gorro del día. Se deshace el lazo, me estiran un poco y me guardan en la bolsa.

Es el único momento en que noto lo largo que ha sido el día: los hombros bajan y el paso se arrastra. No soy quién para dar consejos, pero te lo digo con cariño: cada persona es distinta, y si el cansancio te supera, habla con tu equipo o con un profesional. Un gorro bonito no arregla un turno duro; ayuda más que alguien llegue y diga "ve, yo me quedo".

Mi día libre: tendedero y relevo de gorros

Mañana mi persona libra, y yo también, pero en versión húmeda: me toca colada. Lavadora a 30 °C como máximo (mejor en frío), programa suave, sin lejía y a secar al aire, como cuenta de qué tela son los gorros y cómo lavarlos. Me cuelgan en el tendedero junto a un calcetín desparejado que me cuenta su vida.

Y aquí viene lo bonito: los gorros también tenemos relevo. Mientras yo me seco, entra en escena el de estrellitas, que lleva días esperando su turno con la dignidad de un suplente de lujo. La cuenta es sencilla (los turnos entre una lavadora y la siguiente, más uno de reserva) y está en cuántos gorros de quirófano necesitas. Rotar no es sustituir: es llegar enteros al viernes. Y para el día libre de tu persona, tienes las ideas para desconectar después de la guardia.

Hasta el capítulo 3

Se apaga la luz del tendedero y me quedo pensando en lo que he visto hoy. Que nadie cuida solo. Que alguien llega, recoge lo que otra persona deja y el cuidado sigue, como una cuerda que va pasando de mano en mano. Yo solo soy un gorro que lo ve desde arriba, pero de todos los oficios del turno, el de "dejarlo en buenas manos" me parece el más bonito.

Si te apetece tener tu propio narrador de tela, mira los gorros de quirófano: se confeccionan a mano en España, por encargo y, si quieres, con tu nombre bordado (opcional, 4,50 € más). Para elegir con cabeza tienes la guía completa de gorros, y para organizar el turno entero, la guía del turno. En el próximo capítulo, si me da el sol del tendedero, te cuento cómo es llegar nuevo a un equipo.

Preguntas frecuentes

¿Qué gorro protagoniza el diario?

Un Henderson de cuadros vichy rosa: el modelo para pelo corto, que se ajusta con cintas.

¿Cuántos gorros hacen falta para ir rotando?

Para la mayoría de quienes trabajan por turnos, entre cuatro y seis. La cuenta: los turnos que pasan entre una lavadora y la siguiente, más un gorro de reserva.

¿Cómo se lava un gorro de tela?

A máquina a 30 °C como máximo (mejor en frío), con programa suave, sin lejía y con secado al aire, mejor sin secadora.

¿Se puede pedir con el nombre bordado y cuánto tarda?

Sí. El bordado es opcional y cuesta 4,50 € más por pieza. Confeccionamos cada pieza para tu pedido: 7-10 días hábiles de confección más 1-3 de envío.

Más de 190 opiniones nos dan un 4,9 en Trustpilot. ¿Quieres un producto con otra tela o un pedido especial? Escríbenos por WhatsApp (654 014 889) y te ayudamos.

Más ideas para quien cuida

Todos nuestros regalos para sanitarios, ordenados por familia y presupuesto.

Ver ideas de regalo
← Ver todos los artículos
Dejar un comentario
Deja su comentario
Por favor login para publicar un comentario.

Menú

Contáctenos

Consentimiento de cookies