Cómo ponerte el gorro de quirófano paso a paso
Te ha llegado tu primer gorro de tela y surge una duda muy razonable: ¿cómo se pone para que se quede quieto todo el turno? No hace falta ser experta ni experto. Con un buen recogido, el ajuste que lleva tu modelo y una prueba de dos minutos, el gorro se queda en su sitio y te olvidas de que lo llevas.
En resumen: Recoge el pelo, cubre todo el cabello, ajusta con la goma o con un lazo atrás y haz la prueba de agachar la cabeza: si no tienes que recolocarlo, está bien puesto.
Los más elegidos
Aquí tienes los pasos en orden, cómo se ajusta cada modelo (goma, cintas o bandana) y cómo comprobar que está bien puesto. Si tu centro tiene normas sobre cómo llevarlo, manda siempre el protocolo de tu centro.

¿Cómo se pone un gorro de quirófano paso a paso?
El orden importa más que la fuerza: primero el pelo, después el gorro y al final el ajuste.
- Recoge el pelo, bajo y sin tirones. Un moño bajo o una trenza suelta a la altura de la nuca funcionan muy bien, porque ahí el gorro lo sujeta sin que abulte. Si buscas ideas, en la guía para cuidar tu pelo bajo el gorro de quirófano hay varios recogidos.
- Colócalo cubriendo todo el pelo. Que quede cubierto también en la nuca y en las patillas, sin mechones fuera.
- Ajústalo. Con goma, comprueba que queda cómoda en la nuca. Con cintas, llévalas hacia atrás y haz un lazo con la tensión justa: ni tan floja que se mueva, ni tan firme que apriete.
- Haz la prueba. Mira al suelo, gira la cabeza y muévete unos segundos como lo harás en el turno. Si tienes que recolocarlo, vuelve al paso 3.
¿Cómo se ajusta cada modelo?
Todos son de talla única ajustable, así que no tienes que acertar con ninguna medida. Lo que cambia es cómo se sujetan:
- Zendal, con goma. Lleva goma elástica en la nuca: te lo pones, compruebas que la goma queda cómoda y listo. Es para pelo corto o media melena.
- Henderson, con cintas. Se ata atrás y no lleva gomas, así que la tensión la decides tú al hacer el lazo. Es para pelo corto.
- Dorothea, para pelo largo. Tiene más capacidad atrás y doble sujeción con goma en la nuca. Su bolsa trasera aloja el moño o la coleta; ajusta la sujeción después.
- Camilo, tipo bandana. Es ligero y desenfadado, para pelo corto. Se ajusta con el elástico de la nuca y las cintas hasta que queda firme sin apretar.
Si tienes el pelo rizado, existe la versión Curly (19,50 €), pensada para ese tipo de pelo. El resto de modelos cuestan 13,99 €.
¿Cómo sé que lo llevo bien puesto?
La prueba de fuego es la del suelo: colócatelo, mira abajo y muévete. Un gorro bien puesto cumple esto:
- Cubre todo el pelo, nuca y patillas incluidas.
- No se desplaza hacia atrás cuando agachas la cabeza.
- No te deja marca en la frente ni te aprieta en la nuca.
- A los cinco minutos te has olvidado de él.
Si falla alguno de estos puntos, muchas veces se arregla con el recogido o con el ajuste antes de pensar en cambiar de gorro.
¿Qué hago si me aprieta o se me resbala?
Depende de dónde lo notes, como explicamos en la guía para evitar que el gorro apriete o resbale:
- Te marca la frente: suele ser un ajuste demasiado justo. Prueba un recogido más plano o un modelo con más capacidad.
- Te aprieta en la nuca: el culpable suele ser la goma. Con un modelo de cintas regulas tú la presión.
- Se desliza hacia atrás: lo habitual es que el pelo no quepa bien dentro y empuje el tejido. Aquí cuenta la capacidad del modelo.
Tres fallos habituales al ponérselo
- Recoger el pelo sin pensar en el gorro. Un moño alto y voluminoso en un modelo justo empuja el tejido hacia atrás. Recógelo bajo y plano, o elige un modelo con más capacidad.
- Atar las cintas muy tirantes "para que no se mueva". Lo que consigues es que apriete. Mejor un lazo cómodo y la prueba del suelo.
- Dejar el ajuste para luego. Si vas a entrar en una zona donde no podrás tocarte el gorro, déjalo bien ajustado antes y sigue el protocolo de tu centro.
¿Cómo cuido el ajuste para que dure?
La goma y las cintas aguantan mucho si las tratas bien: lavado a máquina a 30 °C como máximo (mejor en frío) y programa suave, sin lejía y secado al aire, mejor sin secadora, que es lo que más castiga la goma. Tener dos o tres gorros en rotación también ayuda a que ninguno se pase la vida en el tambor. Tienes todos los detalles en de qué tela son los gorros de quirófano y cómo lavarlos.
¿Y si todavía no has elegido modelo?
Lo decide sobre todo tu pelo: largo, Dorothea; corto o media melena, Zendal; corto con cintas, Henderson; corto con aire de bandana, Camilo. Como tienen el mismo precio, elige por lo cómodo que te resulte, no por el bolsillo. La guía de cómo elegir tu gorro según tu pelo te lo cuenta con más calma, y si quieres hacerlo inconfundiblemente tuyo, el nombre bordado es opcional y suma 4,50 €.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se ata un gorro de quirófano con cintas?
Recoge el pelo, colócalo cubriéndolo todo y lleva las cintas hacia atrás para hacer un lazo. Tú decides la tensión: ni tan floja que se mueva, ni tan firme que apriete.
¿Cómo se pone un gorro de quirófano con goma?
Recoge el pelo, colócalo cubriendo todo el cabello y comprueba que la goma de la nuca queda cómoda. Después haz la prueba: mira al suelo y muévete; si no tienes que recolocarlo, está bien puesto.
¿Cómo sé si el gorro está bien ajustado?
Cubre todo el pelo, no se desplaza al agachar la cabeza y no te marca la frente ni te aprieta en la nuca. Si tienes que recolocarlo, revisa el recogido o el ajuste.
¿Qué hago si el gorro me aprieta?
Si te marca la frente, suele ser un ajuste justo: prueba un recogido más plano o un modelo con más capacidad. Si aprieta en la nuca, suele ser la goma: con cintas regulas tú la tensión.
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